PRESIDIO MILITAR EN LA ISLA DE LOS ESTADOS

Por Juan Carlos García Basalo
(Extraído de la Revista Todo es Historia Nº 366. Enero 1998)

LA ISLA DE LOS ESTADOS ES DESCUBIERTA EL 25 DE DICIEMBRE DE 1615 POR LOS HOLANDESES JACOBO LE MAIRE Y CORNELIO SCHOOUTTEN. POR LEY NÚMERO 269, PROMULGADA POR MITRE EL 10 DE OCTUBRE DE 1868, DÍAS ANTES DE TERMINAR SU PERÍODO PRESIDENCIAL, ES CONCEDIDA EN PROPIEDAD A LUIS PIEDRA BUENA. BOVE LA EXPLORA EN 1882. EN LA ÚLTIMA DÉCADA DEL SIGLO XIX, REPETIDAS VECES SE LA SEÑALA COMO LUGAR APROPIADO PARA RADICAR UN PRESIDIO. DE HECHO, EN PEQUEÑA ESCALA Y DE MANERA UN TANTO INFORMAL, CUMPLE ESA FUNCIÓN PENAL A PARTIR DE 1884.

UN PRESIDIO NATURAL

Quién defendió con más vehemencia la idea de "presidio natural" fue Julio Popper (1857-1893). En la conferencia que pronuncia el 26 de julio de 1891 en el Instituto Geográfico Argentino, sin aludir directamente al proyecto del gobernador Mario Cornero de establecer un presidio en Tierra del Fuego, opónele su fabuloso plan de destinar la Isla de los Estados a presidio.

En opinión de Popper, "(...) la Isla reúne todas las condiciones, responde a las exigencias más escrupulosas para hacer de ella un presidio natural, inmejorable. La Isla está llamada a ser tarde o temprano, el Presidio de la República, porque para ese fin ofrece todas las ventajas tanto morales como económicas". Poseído por su proyecto, deja correr libremente su fecunda imaginación: "(...) Allí no se precisan murallas ni fortificaciones; un solo buque de la armada sería ampliamente suficiente para hacer imposible toda tentativa de evasión. Abunda el material para las construcciones y el combustible es inagotable; las condiciones higiénicas son excelentes, y los presidiarios gozarían de relativa libertad, de la vida campestre, exentos de la atmósfera desmoralizadora de las penitenciarías y dedicados a un trabajo benéfico y productivo. Allí podrían instalarse fácil y económicamente talleres de carpintería, fábricas de muebles, tornerías y tonelerías. En el istmo que separa el puerto Cook del puerto Vancouver, se podría establecer un astillero para embarcaciones y en todos los puertos del norte de la Isla, fábricas que transformarían la abundante madera en pasta de papel, industria que rinde excelentes resultados a la Noruega, donde las maderas, el pino blanco, son menos propias de la industria que el haya de la Isla de los Estados. [+ INFO]

 

EL PRESIDIO DE SAN JUAN DEL SALVAMENTO

La Isla de los Estados desde 1884 tiene como único punto habitado el puerto de San Juan del Salvamento, sede de la Subprefectura y del faro, oficialmente encendido el 25 de mayo de 1884 y que habría de apagarse el 1º de octubre de 1902, al comenzar a operar el instalado en la vecina Isla de Año Nuevo, más moderno y mejor situado. La ley de presupuesto para 1883, que autoriza la creación de la Subprefectura en la Isla y de otra en Tierra del Fuego, a iniciativa del diputado puntano Doctor Cristóbal Pereyra -"por una necesidad política, nacional y humanitaria"-, asignan a cada una de ellas una dotación compuesta por un subprefecto, un ayudante, un escribiente, dos guardianes, tres timoneles y 25 marineros.[+ INFO]

 

 

 

 

 

 

 

EL CEMENTERIO

Un cronista de la época apunta que en ese desolado cementerio reposan "los restos de los tripulantes de la barca Lina, de Hamburgo, que el 15 de marzo del año pasado (1900) encontró el mayor Grandón en Cabo Cornell, al centro de la parte norte de la Isla.

Las otras sepulturas indican los siguientes fallecidos: Teófilo Martínez y Marcos Bordet, entrerrianos y Adolfo Seguel, de Patagones, los tres soldados del piquete; Fermín Bazán, marinero y los penados Simón Rodríguez, paraguayo; Pedro Royal, belga; Vicente Ávila, santafesino; Cruz Amorales y Manuel Puebla, mendocinos; Enrique Rojas, entrerriano. A los que hay que agregar tres penados más, de los que sólo recuerdo los nombres de Martín Rodríguez y Pedro Carrasco".

EL PRESIDIO EN PUERTO COOK

Breve es la permanencia del presidio militar en San Juan de Salvamento.

Unido a la subprefectura, corre su misma suerte. El 22 de febrero de 1897, por orden general Nº 9, el Estado Mayor de la marina anuncia a los navegantes: "(...) que el Poder Ejecutivo ha resuelto, teniendo en cuenta las mejores condiciones de abrigo y reparo, trasladar la subprefectura actualmente ubicada en San Juan de Salvamento al Puerto Cook, Isla de los Estados. Tan pronto se haya verificado el cambio se dará a conocer por otro aviso a los navegantes".

A pesar de la corta distancia que separa ambos puntos de la isla -12 millas, es decir 4 leguas- por las dificultades que opone el terreno, el traslado llevará su tiempo. Carlos R. Gallardo, quien visita la isla en febrero de 1902, de regreso de la misión que el Ministerio del Interior le encomendara en Tierra del Fuego, para esclarecer aspectos de la actuación del gobernador Félix A. Carrié, al desembarcar dice que: "(...) se experimenta el deseo de batir palmas a los que, con su saber, su energía, su inteligencia, su trabajo, a los que por medio de una acción dirigente digna de encomio, han sabido llevar a cabo la obra de sanear, hasta donde es humanamente posible, el lugar donde viven más de un centenar de hombres, penados o guardianes. Y al visitar en detalle la obra, se viene en conocimiento que se ha sacado de sobre el piso firme no menos de cinco metros de turba, que en el terreno se ha rellenado con pedregullo, que se han construido tres o cuatro empalizadas de palos a pique para contener el pedregullo que forma el gran malecón frente al mar y que todas estas obras representan mucho más trabajo de lo que exigió la construcción de las habitaciones y dependencias..."

VISITA AL PRESIDIO MILITAR EN COOK

Gallardo deja una prolija descripción que las instalaciones definitivas del Presidio Militar en Cook que vale la pena recordar: "En el fondo de la bahía de Cook y extendidas a lo largo de la orilla, se encuentran las casillas que forman el presidio militar...El aspecto general es encantador...Comenzando nuestra visita por la derecha, encontramos en primer lugar el varadero para los botes, y a continuación, en una casilla de 16 metros de largo por 6 de ancho, la panadería... En esa casilla existe el depósito para las harinas, la salsa de amasar y un horno de ladrillos de máquina. A continuación, se halla el Observatorio Meteorológico instalado en un quiosco de 16 metros cuadrados. Posee instrumentos registradores que reposan sobre buenas bases de mampostería...Enseguida y frente al muelle se encuentra la casa habitación del jefe del presidio, casa de 10 metros por 17,50, rodeada de un corredor cubierto de vidrios, provista de buenos aparatos de calefacción y con todas las comodidades que puedan desearse. [+ INFO]

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PENAL SEGÚN PELLEGRINI

Poco después del informe Howard sobre el penal, el diario El País, fundado por Carlos Pellegrini, anuncia que ya se "(...) piensa en trasladar el presidio a un punto de la costa atlántica que por sus condiciones higiénicas ofrezca mayores garantías a los infelices que son enviados actualmente a aquel antro de muerte, muchísimo peor que la famosa Isla del Diablo que habitó Dreyfus". Agrega: "Es ya tiempo de sacar el presidio de donde está. Lo reclaman las leyes, nuestra civilización y los antecedentes políticos y sociales de nuestros hombres públicos". Concluye con esta exhortación: "El nuevo Ministro de Marina, persona altamente humana y previsora está en el deber de escuchar a tan autorizado jefe, removiendo el presidio que habla muy poco a favor de nuestra civilización y que en lugar de ser un punto de regeneración moral, contribuye por razones múltiples, aparte de la higiénica, a fomentar vicios y precipitar la muerte de seres que aún pueden ser útiles a la sociedad".

LA OPINIÓN DE UN CRIMINÓLOGO

Pedro Gori -en un contexto impregnado de positivismo criminológico, entonces en expansión y hoy abandonado-, relata algunos detalles de las condiciones en que los condenados son transportados al sur: "Aislados completamente de los pasajeros que se dirigen decididos a lo desconocido, abajo, en la proa, encadenados a la misma barra de hierro y hermanados en el mismo dolor, se encuentran los condenados al presidio militar de la Isla de los Estados, o a las cárceles de reincidentes de Ushuaia”. “Es una mezcla absurda y atroz de organismos anómalos, en que el delito, antes de presentarse en su manifestación externa, está impreso con sus caracteres peligrosos de estigma biológico"."(...) Una nota simpática, quizá la más hermosa de este viaje, lanza destellos de luz sobre aquellas almas negras". "El sargento Valbuena, condenado a presidio por homicidio de otro sargento, va también a purgar su condena en la isla de las tempestades”. “Al embarcarse en Buenos Aires, le había precedido a bordo su amante, una chinita de mirada tierna y melancólica. Temiendo esta que se le impidiera continuar el viaje, se había escondido pero fue descubierta”. “Tanto rogó al comandante del Guardia Nacional, Ezequiel Guttero, una simpática figura de marino y gentilhombre, que le permitiera compartir la desventura de su amante, que obtuvo de él la promesa de que le recomendaría al Jefe del Presidio de Puerto Cook, a fin de que este idilio, más potente y victorioso que el delito y la desgracia, no sea tronchado por un árido y cruel procedimiento administrativo".

LA SANGRIENTA FUGA DE 1902

El diario El País, en su edición del lunes 15 de diciembre de 1902 titula: "Sublevación de presos en la Isla de los Estados. Golpe audaz. Muerte de centinelas. Oficiales sorprendidos. Huída de 51 presidiarios. Salida del Patria". Agrega: En el Ministerio de Marina se recibió anoche la siguiente importante noticia telegráfica: "Puerto Gallegos -transporte Ushuaia- Señor Ministro de Marina: Al fondear en Puerto Cook (Isla de los Estados), el 10 de diciembre a las 6 p.m., de regreso del primer viaje afectado con el buque a mi mando, transportando materiales del presidio de esa isla a Ushuaia, se aproximó un bote trayendo al maestre de víveres del presidio, quien me comunicó de parte del alférez de navío Clodomiro Matheu, que 51 penados se habían sublevado y abandonado la isla en dos balleneras y un bote salvavidas. Poco después vino a bordo el alférez Matheu y me relató en la forma siguiente lo sucedido: El 6 de diciembre a las 3 de la mañana, un grupo de penados complotados mataron por sorpresa a los centinelas: soldados Bonifacio Díaz y al marinero José Lagos e hirieron al cabo Eduardo Alejo y al soldado Cirilo Martínez; después se apoderaron del armamento del cuerpo de guardia. Todo esto fue hecho en el mayor silencio. Enseguida de tener el armamento y munición, rodearon de centinelas los alojamientos del alférez Matéu y del teniente Altamirano, jefe del destacamento militar, la cuadra de los soldados y marineros y las casas de las familias de los penados. Estas medidas fueron tomadas por los penados 61 Félix Cabrera y 75 Luis Maldonado, quienes hacían de jefes del motín. [+ INFO]

 

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