Los promotores parecen ser quince penados, aumentados después hasta 51, todos ellos quisieron luego obligar a los 32 restantes a acompañarlos, teniendo ellos que huir al monte para escapar a las amenazas de muerte. El alférez Matheu y el teniente Altamirano, que estaban durmiendo en sus alojamientos, tuvieron conocimiento de la sublevación a las 3 y 30 a.m. por un soldado que consiguió huir de la cuadra. Inmediatamente salieron y se encontraron rodeados por penados sublevados, armados, y el presidio en poder de ellos. El penado 61, Félix Cabrera, se dirigió a ellos y les dijo que iban a abandonar la isla en los botes, lo que efectivamente efectuaron a las 8 a.m. de ese mismo día, llevándose el armamento, la ropa de marineros y los víveres y habiendo manifestado que su intención era ganar territorio chileno por Tierra del Fuego o al Estrecho, y según algunos querían esperar al Ushuaia, que suponían llegaría en esos días, para tomarlo por sorpresa, pues habían averiguado que no tenía armamento. Entre los penados que quedaron en la isla era tal el temor de que esto hubiera sucedido, que al entrar el buque a Cook ganaron el monte, quedando en el muelle el alférez Matheu y unos cuantos hombres y recién regresaron al ver que no había novedad. A cargo del presidio estaba el alférez de navío Clodomiro Matheu, por haberse trasladado el teniente de navío Segundo Valladares con 36 condenados, llevando para cuidar a estos a una parte del destacamento a Ushuaia, en donde se ha dado principio a la instalación del nuevo presidio con los materiales que este buque llevó en su primer viaje del 30 de noviembre al 10 de diciembre. Enseguida de tener conocimiento de los hechos que acabo de comunicar a V.E. resolví trasladarme a Gallegos para comunicar con V.E. y pedir fuerzas del 1º de Infantería de línea para reforzar el destacamento de Ushuaia, guarnecer las islas que ha quedado sin fuerzas armadas, pues los sublevados se han llevado todas las armas, y poder tener a bordo algunos hombres armados, para poder recorrer la costa de la Tierra del Fuego e isla en busca de los presidiarios y poder hacer efectiva su prisión en caso de encontrarlos.

La resolución de venir a Gallegos la he tomado también para no producir alarmas en Ushuaia, donde no hay elementos y la noticia de la sublevación podría inducir a los penados a tratar de evadirse. Al conocer mi resolución el alférez Matheu me pidió embarcarse con los penados por no poder custodiarlos en tierra y hallarse completamente desmoralizados y desarmados. Hallando razonable este pedido, los he embarcado, teniendo a los penados en una bodega con la mayor seguridad. En la isla han quedado cuidando de los galpones el contramaestre con algunos hombres y familias de penados. En la fecha solicito del señor jefe del 1º de Infantería de línea un refuerzo de 40 hombres, 15 para la Isla de los Estados, 15 para Ushuaia y 10 para este buque. Espero órdenes de V.E. en Gallegos. Hay un chasque en la cabecera de la línea para conducir con la mayor rapidez los telegramas a Puerto Gallegos. En este puerto el buque está completamente incomunicado con tierra, para evitar noticias a los penados. Entre los evadidos, 25 son confinados a presidio por tiempo indeterminado. De Cook zarpé a las 11 a.m. para Gallegos y al pasar por Año Nuevo, el faro funcionaba sin novedad. Enrique Fliess. Comandante del transporte Ushuaia”. Inmediatamente recibido el despacho telegráfico, el Ministro de Marina ordenó que se preparara el crucero Patria, para zarpar para Ushuaia, recorriendo las costas de la Tierra del Fuego, para tratar de aprehender en la costa a los penados evadidos, llevando instrucciones especiales y reservadas

 

Novedades

Descargas