
La temática abordada por Alejandro Abt, nos remite directamente a muchos
de los gravísimos problemas que vive gran parte de la población de la Región.
Y, a nuestro entender, refleja la generalizada desesperanza por el reiterado
y reforzado convencimiento de que difícilmente algo sustantivo cambiara
en lo inmediato. Un futuro mejor se construye en un presente benigno y equitativo,
por eso la participación activa de la ciudadanía lograra la propuesta tan
ansiada. En varias de las obras aquí comentadas solo se perciben figuras
humanas incompletas como si el imaginario creador únicamente hubiera querido
presentarnos partes para que el resto quede en manos del observador atento
o en la imaginación de quienes quieran desarrollar materiales. El arte supera
la realidad, en muchos casos. Otras obras parecen indicarnos que los personajes
esperan algo o a alguien. Quizás somos nosotros mismos. El arte es, por
excelencia, un terreno sumamente fértil para la creación; algunos logran
traspasar las fronteras de los estereotipos imprimiendo en su trabajo un
sello que lo convierte en universal. En todos los casos, por suerte, el
público cumple con el ancestral papel de contraparte. En la obra de Alejandro
Abt es necesaria la participación inteligente y atenta; es por lo menos
lo que surge como demanda inexcusable de la propuesta. De ahí lo cautivante
de la muestra.
Extracción del texto de Alejandro Rojo Vivot
