En 12 mil metros cuadrados, se exhiben colecciones que ilustran sobre la historia marítima de la región, las expediciones antárticas, la vida y costumbres del pueblo yamana, la vida en las estancias patagónicas y los pioneros.

Pero tal vez lo más atrapante, es la historia de la cárcel, desde su creación como primer presidio de Tierra del Fuego, en 1896, hasta su cierre definitivo, en 1947.

El visitante que recorra los pabellones y celdas tendrá una idea muy vívida de cómo transcurrían en ese lejano confín de la Tierra los días de los reclusos, los castigos o los trabajos forzados, en una cárcel a la que se llegaba y de la que se escapaba, según se dice, sólo por mar.

Como asociación civil sin fines de lucro, el Museo Marítimo de Ushuaia no recibe subsidios del gobierno nacional ni del provincial. El estado nacional otorgó un subsidio por única vez para el arreglo de techos. La Armada Argentina cedió el uso del edificio, que se rescató de las ruinas, y colabora con apoyo logístico.

Los sueldos, aportes y gastos de funcionamiento y mantenimiento tienen como única fuente de recursos el valor de la entrada y los ingresos por venta de libros y souvenirs. También del alquiler de las instalaciones para la filmación de películas.

El rodaje en el 2001 de la película, La fuga, con Miguel Ángel Solá y Ricardo Darín, dirigida por Eduardo Mignogna, permitió la compra de un ascensor, construir rampas y adecuar los baños eliminando así las barreras arquitectónicas.

Otra fuente de recursos proviene del asesoramiento a documentalistas, que llegan a la zona para buscar restos de naufragios, relevar el patrimonio subacuático o emprender expediciones hacia la Antártida o la Isla de los Estados.

Lo visitan unos 3000 escolares por año, con entrada gratuita. Los vecinos estables de esta ciudad, utilizan los servicios de la Biblioteca y Galería de Arte con entrada libre.

 



Novedades

Descargas