Museo Antártico Ushuaia Dr. José María Sobral

Colección

 

Alférez José María Sobral

Cuando la expedición sueca dirigida por Otto Nordenskjöld arribó a Buenos Aires a bordo del “Antartic” el 16 de diciembre de 1901, se designó al Alférez Sobral, de 21 años de edad, a que los acompañe en la navegación e invernada a la Antártida.

De esta forma se cumplía el pedido del Teniente Ballvé, jefe del Observatorio de la isla de Año Nuevo, frente a isla de los Estados, para que un oficial de la Marina acompañase la expedición.

En tres días debió prepararse para partir, así fue como salió de compras para proveerse de la ropa necesaria para pasar un invierno en la Antártida. En la Argentina nadie tenía experiencia en ello y los equipos polares no existían, así es como decidió comprar: “tres trajes muy gruesos y gorra, cinco pares de botas gruesas, dos o tres pieles de guanacos, ½ docena de ropa interior de lana gruesa de la mejor, una bolsa de lona impermeable, una blusa de la misma lona con caperuza, ropa de lana, guantes y medias...”. Luego comprobó que sólo era útil la ropa interior y por suerte la experiencia y la buena voluntad de sus compañeros los ayudaron a para dos inviernos a falta de uno.

El 21 de diciembre zarpó de Buenos Aires y comenzó un lento acostumbramiento a la forma de vida de los suecos, con sus comidas diferentes y un idioma en el que llegó a convertirse en experto, mientras tanto con él debían hablar inglés.

Durante la estada en Cerro Nevado se desempeñó como ayudante de Nordenskjöld, colaborando en las observaciones meteorológicas y magnéticas. Realizó varias marchas recorriendo la Península.

El regreso para buscar al grupo fracasó, pues el Antartic fue destruido por los hielos y los tres grupos de suecos quedaron separados por el naufragio del “Antarctic”.

Frente a la isla Paulet en el mar de Weddell, se refugiaron 20 hombres de la tripulación con el capitán noruego Karl Antón Larsen, (ballenero, que había operado en la zona a fines del año anterior, recogiendo algunos fósiles vegetales que demostraban la existencia de flora vegetal propia de clima cálido durante el Terciario); allí construyeron los náufragos una choza con las abundantes lajas del lugar y el maderamen y lonas del buque aprisionado y destruido por los hielos del semi congelado mar de Weddell.

Otros tres hombres de la expedición, Andersson, Duse y Toralf Grunden habían desembarcado antes del naufragio en la parte noreste de la península con la intención de alcanzar por tierra Cerro Nevado, donde había quedado el grupo de Nordenskjöld, mientras el buque navegaba a Malvinas y a Ushuaia para reaprovisionamiento; los tres hombres no pudiendo llegar a Cerro Nevado por hallar imprevistamente descongelado el canal del Príncipe Gustavo que les impidió el paso, regresaron a la Bahía de la Esperanza para reembarcar, y al no ver al buque, igual que los de Paulet construyeron, también con lajas, una choza donde invernar, de la que se rescataron los elementos originales que se exhiben en la muestra.

Mientras tanto en Cerro Nevado (Snow Hill en aquel entonces) Nordenskjöld y sus cinco hombres, Sobral entre ellos, disponían de una cómoda y abrigada vivienda de madera, prefabricada en Suecia, de 6,30 metros de largo por 4 de ancho, con dobles paredes y forrada exteriormente con cartón embreado. Dos jaurías de perros, una malvinera y otra groenlandesa formaban los equipos que habían de transportar a los expedicionarios en sus patrullas de reconocimiento e investigación. Todos ellos trabajaron intensamente hasta ser rescatados dos años después en 1903, y regresaron con colecciones de fósiles, vegetales y animales e importantes datos de meteorología y gravimetría.
Fue la primera exploración en trineo en el mar de Weddell y en la costa oriental de la península Antártica.

Ya en Buenos Aires continuó en la Marina y solicitó permiso para ir a estudiar Geología a Suecia. Lamentablemente al recibir como respuesta una negativa solicitó la baja la cual le fue otorgada el 30 de diciembre de 1904. Evidentemente fue un error para ambas partes.
En Suecia, además de recibirse de Phillosopher Doctor and master in Arts en Geología, contrajo matrimonio. Regresó a la Argentina en 1914 con su esposa cuatro hijos y su título de Geología dedicándose de lleno a la profesión en la Dirección General de Minas, geología e Hidrología, de la cual fue Director hasta 1931. Luego fue Cónsul en Noruega para jubilarse como geólogo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.
Fue reconocido internacionalmente tanto en Suecia, como en Noruega y Estados Unidos por su labor científica. Muere en Buenos Aires el 14 de abril de 1961 a los 81 años.

(Museo Antártico. Salas 1 - 2 - 3 y 17)